30 de enero de 2020

Giovana de Jesmar por partida doble


Estamos a mediados de los 60, son las 20.30 y puntualmente en la tele aparece la Familia Telerín invitando a los niños españoles a irse a dormir con su canción Vamos a la cama, que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar.  



Mis dos Giovanas son muy obedientes y se van a su habitación sin rechistar. Como hace tanto frío una de ellas se ha puesto su pijama de manga larga, pero la otra es muy calurosa (además de tozuda) y lleva la versión veraniega, aunque claro, al final pide una bolsa de agua caliente. Los famosos personajes infantiles, los Telerines, adornan su ropa ¡es que son fans declaradas!



Leo que Giovana nació en 1964 como la primera muñeca mecánica que abría y cerraba los ojos al tiempo que sonaba una canción. Justo ese año, los hermanos Santiago y José Moro creaban para TVE la Familia Telerín que pronto sería un exitazo y estaría en antena durante varios años, para después ser emitida en varios países de Hispanoamérica. No tengo la certeza pero muy poco antes debió haber una moña Giovana musical con vestido de calle y después, cuando JESMAR consiguiera los derechos de los hermanos Moro, sacarían la versión más conocida con la melodía de la Familia Telerín y la ropa alusiva. Lo digo porque en este anuncio de Diciembre de 1965 se anuncia que la empresa de Biar (Alicante) “lanza sus dos modelos:

·        la alegre muñeca que baila el TWIST
·        la única muñeca con la música de Vamos a la cama”

Y al mismo tiempo nos dice que hay “dos nuevas creaciones, los muñecos PEDRIN y MIMI con la música de Vamos a la cama”. Posteriormente apareció otra muñeca similar conocida como Cloti.



Sin duda había que rentabilizar el éxito televisivo con varios muñecos y no solo por el coste de los derechos de imagen de los Telerines, sino porque crear un juguete con mecanismo a cuerda, que hiciera sonar música además de girar la cabeza y abrir y cerrar los ojos pudo tener un coste económico considerable. Desde luego la muñeca fue muy bien aceptada por las niñas.



De Giovana hay varias cosas que me gustan. Una es su nombre italiano que suena bien a nuestros oídos. Por supuesto otra son sus graciosos pijamas infantiles de dos piezas (por cierto, hay distintas variantes del estampado de Cleo, Teté y familia)  y los demás modelos con vestido de calle que he visto. Y la tercera es la tapa de madera trasera, donde se aloja el sistema mecánico. Me parece curiosa la mezcla de este antiguo material que hoy se ve rudimentario con el moderno, el plástico, y por lo tanto la pervivencia de ambos en tiempos de transición de materiales y técnicas en el mundo del juguete. Muy poco después Jesmar ya hacía las tapas completamente plásticas.



Otro aspecto a destacar, su cabello. En la veraniega es de estupenda calidad, frondoso. En la invernal, se le cae a mechones. Entiendo que el problema en realidad es del plástico, comparad el color de uno con el otro, el segundo debió degradarse, se ve pálido y no sujeta bien el pelo implantado. Una pena, no me atrevo ni a pasarle suavemente un peine.



Vamos a ver las cajas. Hay un primer modelo, más colorido, que es común a otras muñecas salidas de la fábrica de JESMAR. Me encanta con tantos dibujillos.





Y hay un segundo más moderno y específico para ella, prácticamente igual al anuncio de 1965, con la misma imagen de la moñeta.




Más cosas: mide 50 cms, ojos durmientes verdes margarita (quizá también se hicieron azules, no estoy segura), cabello injertado, articula brazos y piernas,  y la cabeza lo hace al son de la canción. Es de plástico duro excepto el tercio superior de la cabeza que está abierto y es más blando, permitiendo injertar el cabello. Este puede ser rubio platino y rubio cerveza, castaño, castaño rojizo y negro. No va marcada pero llevaba una etiqueta de papel con su nombre colgada de la mano, nombre que repitió el matrimonio Bernabéu-Pérez, fabricantes de muñecas desde 1946, varias veces. La primera es una risueña y alta Giovana de 72 cms de altura, contemporánea de Güendolina y Pierina de FAMOSA, a veces se le confunde con Güendo por su gran parecido. Todas tienen nombres italianos acabados en -na, debía ser moda a final de los 50.



También hay un muñeco llamado Giovani que se duerme en su cuna al ritmo de la música.



Y finalmente aparece otra Giovana moderna que he visto en el catálogo de 1988, totalmente diferente a las anteriores y muy alta.



JESMAR es una empresa muy interesante que se merece un estudio muy detallado, ojalá alguien esté trabajando sobre esto, estaría encantada de echar una mano con la información y las muñecas que tengo. Ahí lo dejo.

Parte de los datos proceden del libro "50 años dan mucho juego" de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), la imagen es de su página web.





* Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉


* El resto de las imágenes son del portal Todo Colección.






26 de enero de 2020

Tres Caperucitas y un lobito


Hace ya unas semanas que no traigo moñas al blog, así que ahora mismo le pongo remedio presentando a estas tres adorables Caperucitas y su no menos, en apariencia, simpático lobo. Son un soplo de aire fresco con su juventud y sus ropas alegres, ¿se nota que me pierde el color rojo?



Es un grupo internacional. La más alta es Lucía,  una Ratti italiana de 35 cms y carita armoniosa.  Va marcada Ratti 4º DOM Brev 19726 y tuvo una “hermana” de nombre Arlette. Veo que esta misma muñeca se vendió con ropa de calle y con distintos tonos y cortes de pelo. Años 70.





Lucía tiene a su muñequita alemana en brazos. Visten parecido: camisa y delantal blanco, chaleco negro y falda roja,  pero la pequeña tiene un detalle interesante, en la parte baja de su falda se narra el famoso encuentro con el lobo. Al fondo, la casa de la abuela en medio del bosque a donde llegará un poco después. Años 50-60.








La más original es la Miyaky. De esa empresa zaragozana es la singular Caperucita con un vestido poco habitual por sus colores y formas que se salen del canon al que estamos acostumbrados: los lunares rojos en la camisa, los volantes de colores en la falda y las rayas en los calcetines. No le falta personalidad a esta pequeña y a mí me encanta. Años 60.



De colores es también el lobo inglés, un arrastre infantil más actual que no sé si es de fiar del todo … se me van los ojos a sus colmillos, pero las niñas parecen estar pasándolo bien. Les dejaremos jugando juntos. Que paséis buen sábado.



* Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉


* Si te gustan las muñecas Caperucitas como a mi, en el buscador encontrarás algunas más.






20 de enero de 2020

Juegos de construcción o arquitectura


Recoger  palitos o pequeñas piedras, apilarlos e intentar hacer una estructura con ellos es algo natural en los niños. Todos, alguna vez, nos hemos metido en una caja de cartón o hemos dispuesto las sillas del comedor de una forma determinada simulando que era el hogar de nuestras muñecas o un garaje para nuestros coches de juguete.  Parece que durante la infancia llevamos un arquitecto dentro y nos encanta diseñar edificios. Quizá alguna vocación para ser constructor, ingeniero a arquitecto surgió de aquí.


Al parecer fue en Alemania en el siglo XIX cuando se empezaron a hacer estos juegos de construcción al entender que a través de ellos se podían transmitir diferentes enseñanzas a los pequeños. La idea tuvo mucho éxito y lo sigue teniendo, tal es así que estos entretenimientos han evolucionado pero se siguen vendiendo.





Vamos a ver los que tengo en mi colección: el primero es el más antiguo, parece de principios del siglo XX. Se conserva en su caja original de madera. En la litografía vemos a varios niños que juegan a construir, bajo ellos pone, traducido, sistema modular suizo.  Algunas de las piezas son muy curiosas, fijaros en las dos ventanas, la parte interior es de cristal con unas cortinas  verdes pintadas y otras piezas están forradas con papeles vistosos. Cuánto cuidado pondrían sus dueños para que no se hayan roto.



El siguiente también tiene sus años.  Se trata de una caja pequeña de cartón con piezas planas de madera que se unen una a otra, lo explica su título en inglés nuevos bloques de construcción entrelazados. No puede ser más británico, en el centro de la tapa aparece el famoso puente de la Torre de Londres, pero resulta que el juguete no se hizo allí sino en Alemania, como consta en letra muy pequeña en la litografía.





Pasamos a la tercera que ya se asemeja más a las que he conocido siempre. La madera está teñida, se combinan formas cilíndricas con otras en arco, rectángulos, cuadrados, etc. El interior de la caja lleva marcado el dibujo para que el niño coloque cada pieza en su lugar preciso y en una esquina vemos la marca CP SA, de momento no sé a qué empresa corresponde. Años 30-40.





A tener en cuenta el bonito diseño de las letras ARQUITECTURA POPULAR y algo que me parece entrañable, el cosido hecho por una madre o abuela para unir los bordes de la tapa rotos. Esta clase de detalles nos acercan a los niños que fueron sus dueños y son las huellas de una larga vida, la de un pasatiempo que pese a ser sencillo se quería y cuidaba.

El interior del cuarto es muy similar al anterior, prácticamente son iguales por dentro y es que estos juguetes se perpetuaban en el tiempo con pocas variantes. ESTUDIOS DE ARQUITECTURA nos muestra a dos jovencitos que juegan felices en una terraza, visten el clásico pantalón corto con unos originales calcetines y sonríen satisfechos mientras construyen un edificio.






Hay una historia bonita que quiero contaros. Recibí este juguete como regalo de un amigo, un señor ya mayor. A su vez él lo recibió siendo niño, allá por los años 40, de un tío suyo que dejó una dedicatoria cariñosa escrita en la parte interior de la tapa de cartón. En ella le dice que quizá se anime a ser albañil y que podrá construirle una casa. Guárdalo mucho, añade. Así lo hizo Angelito, como lo llamaban de zagal. Han pasado más de setenta años y su Estudio de Arquitectura sigue en uso.

Ana ha querido contribuir a esta entrada de juegos de arquitectura con su caja de madera de origen francés. Desde luego las piezas se ven distintas a las nacionales, algunas forradas en papel y con un aire fresco que traen los toldos a rayas rojas y blancas y las macetas con flores. Los niños debieron disfrutarlo durante horas.





Cambio de época, llegan los años 70 y la japonesa Candy aparece en nuestras vidas a través de la televisión ¿no os parece que la niña de esta caja se le parece mucho? Pero resulta que estos BABY BLOCKS se hicieron en China y por si no fuera bastante exótico echad un vistazo a las formas y a los colores. Una explosión de tonos brillantes y orientalismo, una chulada.





Por supuesto mis hermanos y yo tuvimos nuestro juego de construcción del que conservamos muchas piezas sueltas teñidas aunque no la caja. Nos divertimos muchas veces con estas maderitas en los días invernales cuando salíamos poco a la calle.



Las he fotografiado con unos niños que desde la portada de un libro de matemáticas nos enseñan a diferenciar las figuras geométricas, conocimiento indispensable que adquirimos en el colegio.



Y como no todos los juguetes se compraban, al revisar entre mis cosas han salido también estos recortes de madera que se incorporaron a nuestros entretenimientos, restos de nos darían en la carpintería. Entre las manchas de pintura y el dibujo veo pasar una parte feliz de nuestra infancia.



Hombre, aquí está Cuca Cape con su puzzle mini de madera (así se llama) de la casa holandesa Kikkerland Design, parece una caja de cerillas.



¿Os gusta el tema y queréis profundizar? Hay un libro que os puede interesar “Historia de los Juguetes de Construcción” de Juan Bordes, escultor y doctor arquitecto. No lo tengo pero lo que he leído invita a continuar.




Unos sellos de juegos de arquitectura del Reino Unido y de Luxemburgo cierran esta entrada y le dan una dimensión todavía más internacional a este juego clásico que parece haberse hecho en todas partes. Y tú ¿también jugaste con uno?






* Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉


* El resto de las imágenes son de Ana Urroz, de Amazon (el libro) y de Colnect.



     






12 de enero de 2020

Borrás, una fábrica de ilusiones


Piensa en las empresas clásicas de juguete español, las más conocidas y también queridas ¿no te viene a la cabeza Borrás? Seguro que sí. Sumemos a eso que es una de las más longevas, el pasado año cumplió su 125 aniversario ¡felicidades!



 

Vamos a conocer parte de su historia: la fundó en Mataró en 1894 el señor Agapito Borrás Pedemonte llamándola “Juguetes Borrás”, con el tiempo este nombre variaría un poco aunque siempre manteniendo el apellido familiar. Debía ser un hombre imaginativo y pronto tuvo un interesante catálogo de productos, uno de los más señeros fue el higrómetro, ese sencillo pero imaginativo medidor de la humedad que podía predecir el tiempo. Mi monje es uno de sus primeros artículos, detrás lleva el nombre de Enrique Borrás Trulls que encabezó la segunda generación de esta familia. Debe ser de los años 30-40.







 En 1933 don Enrique lanzó el que todavía es uno de los juguetes estrella de Borrás “Juegos de Magia”. Tengo dos cajas de distintas etapas pero las guardo para otra ocasión, cuando hable de este tipo de juegos en general. Sería su hijo Manuel quien más adelante le daría el nombre de “Magia Borrás” por el que es todavía conocidísimo. Aprovecho a poner un cuento del fantástico dibujante Ramón Sabatés junto a varias cajas de magia.





 Precisamente don Manuel Borrás Plana (tercera generación) fue quien me envió hace mucho tiempo el libro “El centenario de una fábrica de ilusiones 1894-1994” editado al celebrar sus primeros cien años de vida. Había leído en algún sitio que se había hecho este volumen para festejar el cumpleaños, le escribí y amablemente me lo hizo llegar. Es una publicación muy interesante para conocer mejor a esta mítica empresa.



 Por esta época, años 40-50, debieron hacerse mis juegos; el de lotería, el de “Lo toma o lo deja”, ambos aparecen en el libro, y el de cubos para aprender geografía mundial. Los tres me gustan mucho, tanto las cajas como el contenido.









 La cuarta generación llegó de la mano de don Enric Borrás Palouzié, seguramente os resultará familiar su segundo apellido que también ha estado muy vinculado al mundo juguetero de nuestro país. En 2001 Borrás compró la empresa Educa Sallent y tras la fusión se convirtieron en Educa Borrás. Continúan produciendo algunos de los mejores juegos de mesa familiares, especialmente en materia de puzles.




 En este entrada solo he citado unos pocos ejemplos pero la variedad que ha ofrecido Borrás al público a lo largo de tantos años es enorme. Les deseo que sigan cosechando éxitos y ofreciéndonos más horas de entretenimiento. 


Os dejo con los Reyes Magos que estuvieron por aquí hace muy pocos días y  veo que decoraban la esquina de la caja de “Lo toma o lo deja”.



·        Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉