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22 de febrero de 2022

La dama y el vagabundo

 

Dejando aparte a los dos famosos canes de Disney, hoy os traigo a una señora muy enseñorada con un perrillo bastante despeinado. Ha sido al revisar las fotografías que tenía guardadas de esta curiosa pareja cuando el título de la película ha venido a mi cabeza.


La dama sin duda es presumida y elegante, luce un vestido cargado de volantes y las plumas adornan el sombrero que cubre los tirabuzones rubios. La sombrilla le evita el molesto sol que le afearía el cutis.


Sin embargo el perrito no ha visto un cepillo en toda su vida y ni falta que le hace, es adorable tal cual es.


Al ver las siguientes imágenes nos damos cuenta de que las cosas no son como parecen. Desmontar una muñeca para limpiarla nos ofrece la posibilidad de saber cómo es realmente por dentro, sin trampa ni cartón … y el glamour se desvanece.




Pero queda la belleza interior, el rostro pintado a mano que nos cuenta que es una muñequita antigua, el porte de dama que no le impide ser al mismo tiempo amante de los chuchos callejeros.


El vagabundo y la dama fueron un regalo de mi tía Tere y también fue ella quién les devolvió la luz. En esta fotografía del “antes de” notamos cómo el paso de los años había hecho mella en sus ropajes pero ahora ya está perfecta para seguir unas cuántas décadas más acompañada de su mascota. Ah, no puedo decir que si es de procedencia española o extranjera ¿alguien lo sabe?



Siempre buscando aprender, encontré una bambola italiana con una estructura de alambre bastante similar a mi dama.


Y a dos señoritas de Layna que también llevan sombrilla y sombrero pero cuyos conjuntos son menos recatados. Cómo me gusta ver la evolución de nuestras queridas moñas.





Si quieres ver más muñecas de tela,  las tienes AQUÍ

 

¿Quieres comentarme algo? estaré encantada de leerte, puedes hacerlo abajo. Aclaraciones, aportaciones y preguntas son bienvenidas

 

Las fotografías de esta entrada están hechas por mí (a excepción de las tres últimas que son de Ebay y Todo Colección). En virtud de la ley de la propiedad intelectual está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo a través de este blog, gracias 😉

 

 

24 de diciembre de 2021

Vamos a pedir el aguinaldo

 

Inmersos como estamos en la Navidad, el tema de hoy va a estar en consonancia con las fechas pero aportando algunas cosas que no sabíamos.


Antaño, las Navidades comenzaban con el sorteo del Gordo, el 22 de diciembre pero las tarjetas escritas ya se habían enviado unos días antes. Por las calles los conocidos y los vecinos se felicitaban de viva voz y un tercer tipo de felicitación entraba por las puertas. Eran las que traían los diferentes profesionales en busca del aguinaldo.


Al parecer fue hacia 1831 cuando los trabajadores de un diario de Barcelona imprimieron una tarjetita para regalar a sus clientes y a cambio conseguir una pequeña compensación económica. Su idea fue muy bien acogida entre gentes de otros oficios que hicieron lo mismo, así que los dibujantes cogieron sus lápices de colores y las imprentas pusieron sus máquinas en marcha. Habían nacido las tarjetas de aguinaldo.



Esos pequeños retazos de papel eran repartidos por los experimentados trabajadores y también por los jóvenes aprendices: modistas, carteros, serenos y vigilantes, carboneros, basureros, lecheras, costureras, pintores, barrenderos, cerrajeros, lampistas, mozos de estación, fondistas, camareros y muchísimos más. Hasta los monaguillos tenían sus propias tarjetas.



Una curiosidad. Que en la imprenta no había una postal específica de tu oficio, ningún problema. Había unas en blanco para que tú escribieras lo que quisieras y la entregaras a los vecinos. Si es que siempre hay una solución.


Mirando estas felicitaciones observo que muchas de estas profesiones han desaparecido o se han transformado de tal manera que casi resultan irreconocibles. Observo en ellas los rostros alegres y  sonrientes de los diferentes trabajadores mostrando su mejor cara.


Pero no solo pedían, ellos también daban. Al dorso de las tarjetas entregaban una poesía que a veces incluían unas líneas humorísticas  y otras eran tan almibaradas que costaba leerlas, o al menos a mí me cuesta leerlas, acostumbrada al estilo más directo que tenemos ahora. Sigo leyendo.  Unos textos están en castellano y otros en catalán, a menudo son las mismas rimas.



Rimas que se repetían muy a menudo y solían aludir al buen trabajo o servicio hecho durante el año por el profesional correspondiente que pedía el aguinaldo y apelando a la generosidad de la persona a quien se entregaba esta felicitación.


Los carteros, más prácticos, adjuntaban un listado con las tarifas de correos en vigor. Debido a su utilidad posiblemente sean las tarjetas que mejor se han conservado.




Estas papeletas llaman la atención por su colorido y por la concentración de dibujos alusivos a la Navidad. Hay pavos y pollos, botellas de licores, frutas y dulces. En otras vemos escenas religiosas, está el niño Jesús recién nacido y también aparecen los Reyes Magos. Me gusta mucho una donde un niño lleva una casita para montar el belén.


La Biblioteca Nacional (BNE) tiene una colección muy interesante de este tipo de tarjetas que podéis ver aquí 

http://www.bne.es/es/Servicios/Postales/index.html?motivo=3_aguinaldo




Dicen desde la BNE que la tradición desapareció en la década de los 70 del pasado siglo y pudo ser así, los vecinos llegaban a recibir tantas tarjetas que se ponían carteles  en las entradas de las casas pidiendo que no se entregaran más. Sin embargo yo tengo algunos sencillos ejemplares fechados en 1988, 1991 y 1993 cuando todavía la basura se recogía "a mano", al menos en los pueblos. Parece que haga mil años de eso y solo hace veintiocho.



Repasando mi pequeña colección de aguinaldos y un librillo que tengo donde aparecen otras observo la evolución que ha habido en el dibujo de las tarjetas, cómo el diseño gráfico ha cambiado tanto a lo largo de los años. 

Me despido con esta imagen. Hace no mucho compré un libro de cuentos de Calleja (os hablé de él AQUÍ ) y mirad lo que apareció dentro. Me encantan estos felices hallazgos.


Os deseo un dichosa Nochebuena, estéis juntos o acompañados que sea una noche de paz.

 

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Todas las fotografías de esta entrada están hechas por mí. En virtud de la ley de la propiedad intelectual está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo a través de este blog, gracias 😉

 



29 de agosto de 2021

Juguetes de río y de playa

 

La arena y el agua son como imanes para los niños que se sienten atraídos por ellos. Preparan sus palas y sus cubos ¡y a jugar!


Cuando disponen de regaderas y de rastrillos aumenta la diversión. Aún es mejor en verano para poder mojarse y embadurnarse de barro sin temor a resfriados ni a reprimendas.


Son juguetes de ayer y también de hoy, los vemos cada año especialmente en las playas y también se disfrutan en las piscinas y en los ríos.


Los materiales han cambiado pero los diseños no demasiado. Si nuestros abuelos tenían cubos de hojalata e incluso de madera, ahora todos son de plástico. Lo mismo sucede con las palas y los rastrillos. El metal con sus ingeniosos dibujos desapareció en busca de materiales más seguros como el plástico y que pretendidamente duran más … ¿más que mi cubo de madera o los de lata? Tengo dudas.


Algunos elementos, como los antiguos botijos, están en desuso. Una pena porque ayudaban a acarrear agua tanto para el juego como para apagar la sed.


En las imágenes veréis que casi todos estos juguetes son antiguos aunque hay dos infiltrados, ejem ejem. La regadera japonesa en forma de pez, tan alegre y con tantos colores, es de hace poquitos años y también el mini flotador de patitos es reciente.


Quizá os habéis fijado en lo protegidos que van los dos muñequitos que han venido a jugar. Pompito en mi versión particular de antiguo bañista (lo presenté AQUÍ  ¿te acuerdas?) protege su cabeza del sol con un gorrito y su cuerpo con un bañador pero además tiene un cinturón de calabazas para ayudarle a permanecer a flote.


La chichonera del pequeñín de terracota evitará que se haga daño en la cabeza si se cae. Toda precaución es poca con estos moñacos.


Os cuento que la mayor parte de estos juguetillos son españoles, algunos van firmados como las palas grandes metálicas o los cubos pequeños de CEFA. De Portugal son varias palitas y de Japón el pez regadera. Elementos universales para niños de cualquier parte del mundo.



Mi infancia vio desfilar a varios sets de cubos, palas, rastrillos y regaderas y algunos de los que os he enseñado vienen de entonces. Juguetes queridos que no solo nos acompañaron en verano. Mientras hubiera un montón de arena donde cavar, la diversión estaba asegurada en cualquier estación del año.


Mirad qué sello de correos tan bonito. Con él os digo ¡hasta pronto!


 


Te voy a enseñar otros juguetes de mi colección muy veraniegos como los abanicos (pincha EN ESTE PUNTO PARA VERLOS) o las tabas (AHORA PINCHA AQUÍ) o quizá te apetezca ver los triciclos (PINCHANDO JUSTO AQUÍ)


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30 de junio de 2021

Los marineros de Norah Wellings. Estamos en verano

 

Ya estamos en verano, justo cambiando de mes y hay quien estará haciendo las maletas para salir de viaje a la costa. Han pasado muchos meses desde la última vez que vimos el mar ¡qué ganas de volver!


Pero mira, otros tenían ganas de llegar a tierra. Son tres marineritos de la casa Norah Wellings que acaban de atracar en el puerto.


Norah Wellings fue una fabricante de muñecos ingleses en tela muy exitosa y tendrá entrada propia en este blog. Aunque diseñó una gran variedad de muñecos, quizá los más recordados sean estos. Sus sailors siempre sonríen, son alegres, encantadores y además tienen el atractivo del trabajo artesanal.



Hechos enteramente en tela, se mantienen sentados. Son muñecos-mascotas, su función no era tanto ser jugados como ser exhibidos.


Llevan una etiqueta cosida en el pie que nos indica que fueron fabricados en England por Norah Wellings. Se hicieron muchas imitaciones que no llevan esta etiqueta. Otras casas inglesas también los fabricaron pero para mí los más bonitos son estos.



Mis pequeños marineritos de 22 a 24 cms de altura se vendieron en los cruceros que surcaban los mares y los océanos. He añadido una imagen de un cartel que hace tres años anunciaba en Londres una exposición sobre los grandes cruceros transoceánicos. Me llamó mucho la atención esta publicidad tan interesante ¡que incluía un salvavidas!


Cada uno de los muñecos llevaba marcado, en la cinta de su gorra, el barco al que pertenecía. De los tres que tengo solo en uno puedo leer las letras y pone RMS ORBITA y he investigado un poco. Cómo me gusta aprender a través de los juguetes.



El buque Orbita se construyó en Belfast, Irlanda del Norte, entre 1913 y 1914 y navegó bajo la bandera de Gran Bretaña durante décadas. Medía 167 metros de longitud y tenía una capacidad de 896 pasajeros.


Por medio de una postal escrita en 1924 podemos saber cómo era esta embarcación que con una velocidad de 28 kms/h tardaba más de 8 días en recorrer la distancia entre Inglaterra y América, su trayecto habitual, aunque también llevó tropas en las dos guerras mundiales.  El Orbita se ganó su retiro en 1950 tras haber trasladado a emigrantes ingleses que dejaban su país para empezar una nueva vida en Australia y Nueva Zelanda y lo mismo hizo con emigrantes caribeños que se mudaron a Londres y otras ciudades inglesas.


Se me olvidaba decir que los marineritos de tela los podían adquirir no solo los turistas sino también los soldados y emigrantes que viajaban en cada uno de los barcos como recuerdo de ese momento. Eran souvenirs que se han conservado bastante bien pese a su antigüedad. 


Tan populares se hicieron que hasta los he encontrado en este antiguo bote de talco. Una niñita lleva a su muñequito y aunque va arrastrado mantiene la sonrisa.



Disfrutando de las vistas se quedan los tres muchachos. Ahí los dejo de momento.