Hay personas y personajes de
los que has escuchado hablar durante años sin prestar demasiada atención, hasta que a veces un aspecto de su vida
conecta con algo que te interesa. Sucedió que hace un tiempo leí que Fabiola, la reina de Bélgica, había escrito
cuentos infantiles. Fue una pequeña sorpresa para mí y al poco encontré entre
mis cuentos troquelados uno salido de su pluma llamado “La niña de los mitones”, cuento que había pasado inadvertido hasta
entonces. Otra sorpresita. Había que
investigar un poco.
Fabiola Fernanda María de las
Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón (no creo que su nombre cupiera en un D.N.I. convencional)
nació en Madrid en 1928 en el seno de una familia noble y muy creyente. Su boda en 1960 con el rey Balduino de Bélgica
la convirtió en reina consorte hasta la muerte
del monarca en 1993. Ella fallecería en Bruselas en 2014.
Antes de ser un personaje
público Fabiola había estudiado enfermería técnica y en 1955 había escrito, leo que de forma
anónima, el libro “Doce cuentos maravillosos”. He encontrado tres imágenes de este
libro pero son reediciones y consta el nombre de la autora. Fueron traducidos a
varios idiomas, al parecer con mucho éxito en Holanda.
Mi cuento es “La niña de los mitones” y trata de una
niña de muy buen corazón que por sus buenas acciones acaba siendo recompensada
en la noche de Navidad con la visita del niño Jesús. Es un texto que tanto por
su historia como por su vocabulario nos traslada a otra época. Las
ilustraciones, muy bonitas, son de Montserrat Barta. La editorial Artigas de
Barcelona sacó este cuento y tres más de la misma autora a principios de los
años 60: “El hostal de las tres doncellas”
ilustrado por Frank Alpresa, “El príncipe
de la montaña blanca” con
ilustraciones de Roser Puig y “Flip”,
de cuyos dibujos se encargó M. Giménez Arnalot.
La misma editorial puso a la
venta estos cuentos en catalán.
Mirando, mirando he dado con
unos discos (volúmenes 1, 2 y 3) que Hispavox lanzó, también a principios de los 60 donde se
podían escuchar otros cuentos.
También he encontrado un álbum
de cromos “La boda de Fabiola” de la editorial Mandolina Fher de 1961. Me hace
gracia ver los sobres de los cromos y me recuerdan a los de Danone que yo
también guardaba ¿dónde estarán?
Y mirad qué imagen tan bonita ha salido buscando información para esta
entrada, es la reina con un muñeco de
tela en las manos, un tuno que le regalaron en Madrid (fotografía de Getty
Images).
Debido a la repercursión que
esta boda real tuvo en nuestro país, muchas niñas recibieron el nombre de la
monarca. Ibérica Comercial, ICSA, sacó
al mercado una muñeca también llamada Fabiola,
no creo que fuera casual. Mide sesenta y
ocho cms y pesa tres kgs, casi nada. No es una muñeca que se vea a menudo.
La casa francesa Bella lanzó no
una, sino dos moñas que reproducían a la reina en el momento de su
enlace, copiando el vestido diseñado por Balenciaga, la piel que lo remataba, la
tiara y el velo.
Una de las dos cajas es muy
graciosa porque no se hizo un modelo especial para la ocasión, más serio y
regio, sino que se aprovechó la que ya tenían con dos moñetas jugando a los indios, ajenas a la pompa real con la que se
vivía el momento.
Así es el mundo infantil, los niños
a lo suyo pase lo que pase. Como ejemplo Cuca Cape con su corona de papel
leyendo el cuento.
* La última fotografía con el nombre de mi blog está hecha por mi. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarla sin mi consentimiento. Si la necesitas, ponte en contacto conmigo 😉
* El resto de las imágenes son del portal TodoColección y la del tuno, de Getty Images.