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24 de diciembre de 2021

Vamos a pedir el aguinaldo

 

Inmersos como estamos en la Navidad, el tema de hoy va a estar en consonancia con las fechas pero aportando algunas cosas que no sabíamos.


Antaño, las Navidades comenzaban con el sorteo del Gordo, el 22 de diciembre pero las tarjetas escritas ya se habían enviado unos días antes. Por las calles los conocidos y los vecinos se felicitaban de viva voz y un tercer tipo de felicitación entraba por las puertas. Eran las que traían los diferentes profesionales en busca del aguinaldo.


Al parecer fue hacia 1831 cuando los trabajadores de un diario de Barcelona imprimieron una tarjetita para regalar a sus clientes y a cambio conseguir una pequeña compensación económica. Su idea fue muy bien acogida entre gentes de otros oficios que hicieron lo mismo, así que los dibujantes cogieron sus lápices de colores y las imprentas pusieron sus máquinas en marcha. Habían nacido las tarjetas de aguinaldo.



Esos pequeños retazos de papel eran repartidos por los experimentados trabajadores y también por los jóvenes aprendices: modistas, carteros, serenos y vigilantes, carboneros, basureros, lecheras, costureras, pintores, barrenderos, cerrajeros, lampistas, mozos de estación, fondistas, camareros y muchísimos más. Hasta los monaguillos tenían sus propias tarjetas.



Una curiosidad. Que en la imprenta no había una postal específica de tu oficio, ningún problema. Había unas en blanco para que tú escribieras lo que quisieras y la entregaras a los vecinos. Si es que siempre hay una solución.


Mirando estas felicitaciones observo que muchas de estas profesiones han desaparecido o se han transformado de tal manera que casi resultan irreconocibles. Observo en ellas los rostros alegres y  sonrientes de los diferentes trabajadores mostrando su mejor cara.


Pero no solo pedían, ellos también daban. Al dorso de las tarjetas entregaban una poesía que a veces incluían unas líneas humorísticas  y otras eran tan almibaradas que costaba leerlas, o al menos a mí me cuesta leerlas, acostumbrada al estilo más directo que tenemos ahora. Sigo leyendo.  Unos textos están en castellano y otros en catalán, a menudo son las mismas rimas.



Rimas que se repetían muy a menudo y solían aludir al buen trabajo o servicio hecho durante el año por el profesional correspondiente que pedía el aguinaldo y apelando a la generosidad de la persona a quien se entregaba esta felicitación.


Los carteros, más prácticos, adjuntaban un listado con las tarifas de correos en vigor. Debido a su utilidad posiblemente sean las tarjetas que mejor se han conservado.




Estas papeletas llaman la atención por su colorido y por la concentración de dibujos alusivos a la Navidad. Hay pavos y pollos, botellas de licores, frutas y dulces. En otras vemos escenas religiosas, está el niño Jesús recién nacido y también aparecen los Reyes Magos. Me gusta mucho una donde un niño lleva una casita para montar el belén.


La Biblioteca Nacional (BNE) tiene una colección muy interesante de este tipo de tarjetas que podéis ver aquí 

http://www.bne.es/es/Servicios/Postales/index.html?motivo=3_aguinaldo




Dicen desde la BNE que la tradición desapareció en la década de los 70 del pasado siglo y pudo ser así, los vecinos llegaban a recibir tantas tarjetas que se ponían carteles  en las entradas de las casas pidiendo que no se entregaran más. Sin embargo yo tengo algunos sencillos ejemplares fechados en 1988, 1991 y 1993 cuando todavía la basura se recogía "a mano", al menos en los pueblos. Parece que haga mil años de eso y solo hace veintiocho.



Repasando mi pequeña colección de aguinaldos y un librillo que tengo donde aparecen otras observo la evolución que ha habido en el dibujo de las tarjetas, cómo el diseño gráfico ha cambiado tanto a lo largo de los años. 

Me despido con esta imagen. Hace no mucho compré un libro de cuentos de Calleja (os hablé de él AQUÍ ) y mirad lo que apareció dentro. Me encantan estos felices hallazgos.


Os deseo un dichosa Nochebuena, estéis juntos o acompañados que sea una noche de paz.

 

¿Quieres comentarme algo? estaré encantada de leerte, puedes hacerlo abajo. Aclaraciones, aportaciones y preguntas son bienvenidas.

 

Todas las fotografías de esta entrada están hechas por mí. En virtud de la ley de la propiedad intelectual está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo a través de este blog, gracias 😉

 



18 de abril de 2021

Los cuadernos Rubio

 

Me pregunto cuántos de los que estáis leyendo estas líneas tuvisteis algún cuaderno escolar de Rubio. ¿Os ayudaron a aprender a restar? ¿quizá a escribir? A mí sí y por mis manos pasaron bastantes a lo largo de la EGB aunque conservo poquitos.


He estado organizando mi colección de material escolar. No es una colección al uso sino más bien una agrupación de elementos variopintos que han caído en mis manos a lo largo del tiempo y están relacionados con la educación que tuvieron otros niños y tuve yo. Resultado, que tengo cosas de lo más curioso y que mirarlas me hace pensar en la gran cantidad de objetos que pasan por nuestras vidas en algún momento como los lápices, las tablas de multiplicar o los cuadernos  ... y que riegan y abonan nuestro crecimiento intelectual.


Ni que decir tiene que mientras revisaba todo esto me asaltó la habitual curiosidad y me puse a investigar un poquito encontrando en la web de la empresa Rubio así como en wikipedia algunos datos sobre la persona que estaba detrás de los famosos cuadernos.

Se llamaba Ramón Rubio Silvestre, profesor mercantil y fundador de la Academia Rubio en Valencia en los años 50. Ideó los famosos cuadernos que inicialmente ayudaban a los niños con su caligrafía infantil pero poco a poco fue ampliando la temática. Costó algún tiempo que calaran en el mercado pero cuando lo hicieron tuvieron un gran éxito. A finales de los años 80 se vendían diez millones de ejemplares cada año. La continuidad de su empresa pasó a manos de sus tres hijos y la variedad de temas creció. Existen ediciones especiales para personas que tienen problemas de psicomotricidad y enfermedades mentales y además leo que los cuadernos Rubio se utilizan en Cuba para los pequeños estudiantes de primaria. En España se siguen publicando y vendiendo con las innovaciones que han llegado a nuestras vidas y a nuestro sistema educativo.


Don Ramón estaba muy unido a la localidad castellonense de Geldo a donde se trasladó con su familia cuando tenía tres meses y el ayuntamiento le declaró Hijo Predilecto. Su historia, su afán por ayudar a los niños en el aprendizaje me recuerdan el ejemplo de Saturnino Calleja del que hablé hace un tiempo y que puedes leer aqui.

Cambio de tercio. ¿Habéis visto qué muñequitos de terracota más lindos? Están (muy) bien vestidos por mi tía Tere y se divierten jugando a ser escolares. No sé qué tal les saldrá la letra, me temo que esos lápices son demasiado grandes para ellos pero precisamente los cuadernos Rubio están para practicar la escritura así que no desesperéis que pronto os saldrá mejor.


Clase de geografía. Viajar mentalmente era algo que se hacía desde la portada de los cuadernos: os pongo una muestra del año 1959 que llevaba a los escolares de la época, nada más y nada menos, que a ver las pirámides de Egipto y a conocer Sevilla, Zaragoza y la albufera valenciana. Si eran valientes podían correr los toros de San Fermín en Pamplona o asistir a una corrida, incluso bucear en el fondo del mar.


Y no acaba ahí la cosa, conocíamos algo sobre los romanos, acompañábamos a Don Quijote y a su escudero Sancho Panza por los caminos polvorientos y nos visitaban los Reyes Magos ¿alguien daba más?


Lo cierto es que los cuadernos Rubio nos ayudaban a aprender matemáticas, a escribir mejor y también nos orientaban en nuestros primeros dibujos. Ahora os pido que os fijéis en estos cuadernos de los años 70 y 80 y especialmente en el azul porque parece que reproduce un pueblecito de madera en miniatura de Goula.



Por supuesto los precios cambiaron a lo largo de los años y en esta imagen veréis que unos costaban 3,50, otros 6 y otros 95 pesetas ¡cuánto sube la vida!


Me despido con esta portada de una niña rodeada de juguetes en los años 60  (reconozco la ratita de madera de Goula y la cocinita de Payá). Es una imagen bonita para cualquiera y más para una coleccionista de juguetes como yo.

Buena semana a todos.

 

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26 de abril de 2020

Hoy los niños saldrán a la calle


Y no sé si todos van a entender la expresión “salida escalonada” que estos días escuchamos tanto o saldrán en desbandada, ansiosos por recuperar las calles, los parques, sus lugares  habituales de juego; felices de que el sol les dé en la cara y sientan en su piel el cambio de estación porque se confinaron a final de invierno y estamos en  plena primavera.


Ya saben que no podrán acercase a los columpios ni a los toboganes pero podrán saltar, correr y habrá quien desee subirse a los árboles.


Tras más de cuarenta días en casa, es lógico que quieran coger sus bicis, patines, triciclos o el carrito de las moñas – dependiendo de la edad – y sacar el máximo jugo a los sesenta minutos de esparcimiento que se les permite.


Más de uno pensará que hace nada, solo unos meses, no había más reglas y límites que los impuestos por los padres a la hora de jugar afuera. Pero las cosas han cambiado y de momento hay que seguir las indicaciones que marcan las autoridades.


Lo malo es que no podrán reunirse con sus amigos, por muy “mejores amigos” que sean, como lo es mi parejita. Bueno, podrán verse pero manteniendo la distancia social de seguridad, esa expresión que se ha hecho  tan habitual entre nosotros.


Los niños de los pueblos  tienen suerte porque podrán disfrutar de más espacios verdes. La naturaleza ofrece su mejor cara ahora en abril y dicen los pequeños que haga sol, llueva, truene o granice … mañana saldrán sí o sí.


Pasarlo bien, chicos. A ver si dentro de poco vamos saliendo el resto. Mientras tanto disfrutaremos al escuchar vuestras risas y veros desde nuestras ventanas.


* Estos bebés son muñecos cerámicos de reproducción, vestidos a mano. El blanco parece una versión del conocido como Little Big Jhon (Pequeño Gran Jhon).

* Los más pequeños cogerán hoy sus triciclos, puedes ver los antiguos que tengo en mi colección pinchando aquí.

* Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉




12 de enero de 2020

Borrás, una fábrica de ilusiones


Piensa en las empresas clásicas de juguete español, las más conocidas y también queridas ¿no te viene a la cabeza Borrás? Seguro que sí. Sumemos a eso que es una de las más longevas, el pasado año cumplió su 125 aniversario ¡felicidades!



 

Vamos a conocer parte de su historia: la fundó en Mataró en 1894 el señor Agapito Borrás Pedemonte llamándola “Juguetes Borrás”, con el tiempo este nombre variaría un poco aunque siempre manteniendo el apellido familiar. Debía ser un hombre imaginativo y pronto tuvo un interesante catálogo de productos, uno de los más señeros fue el higrómetro, ese sencillo pero imaginativo medidor de la humedad que podía predecir el tiempo. Mi monje es uno de sus primeros artículos, detrás lleva el nombre de Enrique Borrás Trulls que encabezó la segunda generación de esta familia. Debe ser de los años 30-40.







 En 1933 don Enrique lanzó el que todavía es uno de los juguetes estrella de Borrás “Juegos de Magia”. Tengo dos cajas de distintas etapas pero las guardo para otra ocasión, cuando hable de este tipo de juegos en general. Sería su hijo Manuel quien más adelante le daría el nombre de “Magia Borrás” por el que es todavía conocidísimo. Aprovecho a poner un cuento del fantástico dibujante Ramón Sabatés junto a varias cajas de magia.





 Precisamente don Manuel Borrás Plana (tercera generación) fue quien me envió hace mucho tiempo el libro “El centenario de una fábrica de ilusiones 1894-1994” editado al celebrar sus primeros cien años de vida. Había leído en algún sitio que se había hecho este volumen para festejar el cumpleaños, le escribí y amablemente me lo hizo llegar. Es una publicación muy interesante para conocer mejor a esta mítica empresa.



 Por esta época, años 40-50, debieron hacerse mis juegos; el de lotería, el de “Lo toma o lo deja”, ambos aparecen en el libro, y el de cubos para aprender geografía mundial. Los tres me gustan mucho, tanto las cajas como el contenido.









 La cuarta generación llegó de la mano de don Enric Borrás Palouzié, seguramente os resultará familiar su segundo apellido que también ha estado muy vinculado al mundo juguetero de nuestro país. En 2001 Borrás compró la empresa Educa Sallent y tras la fusión se convirtieron en Educa Borrás. Continúan produciendo algunos de los mejores juegos de mesa familiares, especialmente en materia de puzles.




 En este entrada solo he citado unos pocos ejemplos pero la variedad que ha ofrecido Borrás al público a lo largo de tantos años es enorme. Les deseo que sigan cosechando éxitos y ofreciéndonos más horas de entretenimiento. 


Os dejo con los Reyes Magos que estuvieron por aquí hace muy pocos días y  veo que decoraban la esquina de la caja de “Lo toma o lo deja”.



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30 de octubre de 2019

Pierrots, clowns, payasos


Creo que lo que más me gusta del coleccionismo de muñecas y juguetes, al margen de la belleza de las propias piezas,  es descubrir aspectos que aparentemente no están relacionados con ellas y que sin embargo se entrelazan.  Al preparar esta entrada encuentro información relacionada con el arte, un tema que me interesa especialmente.



Hace unos meses compré este antiguo payaso de solo 27 cms de altura con cabeza de porcelana,  ojos de cristal y pelo de mohair. El cuerpo se hizo en una composición que parece llevar serrín o polvo de madera. Parte de su ropa se deshilachaba entre mis manos y tuvo que ser sustituida, pero casi toda es original.  Va numerado en la nuca, 12/0.





Regresé a casa contenta, me gustaba su tamaño pequeño y su temática. Rápidamente busqué los otros payasos, clowns o Pierrots que tenía, de diferentes épocas, materiales y medidas. Los trataré de  describir por antigüedad aunque no puedo datarlos con precisión. 

Parecidos al segundo que muestro ahora se hicieron en Alemania en los años 20 del pasado siglo. Con una altura de 36 cms, la cabeza y las pequeñas manos son cerámicas, el cuerpo está relleno de paja y su vestimenta de origen es blanca, el color que mejor define a esta figura teatral.



Pierrot nace en la Commedia dell’Arte italiana del siglo XVI como alguien astuto e irónico, rasgos que irá perdiendo con el paso de los años para acabar convirtiéndose en un ser triste, víctima del amor no correspondido de Colombina que ama a Arlequín. Se le conocerá como “Payaso blanco, Carablanca y Enharinado” y será el precedente del clown taciturno que está enamorado de la luna.



Se acompaña de un juego de cilindros de apilar de cartón con temática circense y fabricante desconocido, quizá norteamericano.  Los dibujos que tiene son muy simpáticos.





Una pintura del aragonés Francisco de Goya “Los cómicos ambulantes” (1793) que se conserva en el Museo del Prado los tiene como protagonistas: a la izquierda Arlequín, y Pierrot y Colombina en el centro del escenario. Muchos otros pintores hicieron sus propias interpretaciones de estos personajes.



Posiblemente el tercer payasito nació en los años 30. La cabeza de cartón y el cuerpo de madera nos hablan de un juguete musical sencillo que mediante presión hace chocar los platillos. De fabricación española debió ser bastante común porque se ven con cierta frecuencia. Al pobre se le nota el paso de los años, ha sido muy jugado, me parece encantador. Mide 28 cms.





Vamos a por el cuarto, de los años 80 y marcado Mayfair Products England. Cabeza y manos de goma vinilo y cuerpo de tela. Es el más alto, 47 cms.



Junto a él, el quinto y último. Lo tengo desde hace muchos años, fue un regalo de alguien querido. Fabricado en cerámica por la empresa Fanás de Zaragoza es, junto al inglés, el más moderno y también el que mejor representa la idea del actual Pierrot, con el gorrito negro y el aspecto triste.

Este tipo de muñecos decorativos tuvieron mucho éxito en los años 80-90 y era habitual verlos en las habitaciones de las chicas, quizá como versión actualizada de los lánguidos boudoirs. Son muñecos funcionales, hechos para ser vistos y expuestos más que para ser jugados. 
Con ellos me quedo, hasta la siguiente entrada.


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·        La imagen de la pintura de Goya es la de página del Museo del Prado.