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19 de febrero de 2025

Un sábado en los Encantes de Barcelona

 

Se amontonan las fotografías. Dicen que en estos tiempos de la imagen digital, tomamos muchas imágenes pero después no las vemos, no las compartimos. Ains, soy el ejemplo perfecto.


Hago fotos de exposiciones y de museos, de ferias y de mercadillos, de rastros, de escaparates y las guardo en carpetitas. Propósito para 2025 (¿no es tarde para hacerlos, verdad? cualquier momento parece bueno), enseñar algunas para que más personas las disfrutemos.



Empiezo por los Encantes de Barcelona, un mercadillo con siglos de historia que conozco desde hace muuuchos años. Antes lo visitaba con bastante asiduidad pero ahora, y a mi pesar, de ciento a viento.




De allí han salido algunas muñecas y no pocos juguetes de mi colección. Pero no solo eso, también libros, material escolar antiguo, objetos decorativos, regalos para amigos que coleccionan algo y muchos etc etc etc.



Todo esto lo sigo viendo cuando voy por allí. Muñecas, poquitas y por lo general modernas para mí. Juguetes, lo mismo, no demasiados pero siempre hay algo curioso; una miniatura, un complemento para una muñequita. Es difícil irte de allí sin nada. 



Mis ojos se van a los objetos de cristal tan kitsch que sobresalen entre los artículos decorativos, hay tanto por ver … por ejemplo una Marilyn Monroe junto a un puesto de moñas. Por coincidencias como esta me gustan tanto los Encantes.




Y sigo. Fotografías antiguas, restos de colecciones de cualquier cosa que fueron atesoradas con cariño, cuentos, tebeos, revistas y publicaciones de todo tipo.





Mucha cerámica, azulejos antiguos pintados a mano ¡qué bonitos!, carteles en papel de productos que desaparecieron hace décadas. Un verdadero sinfín de cachivaches.



Os dejo con las fotos de este singular revoltijo y os digo hasta pronto.





 

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Todas fotografías de esta entrada están hechas por mí. En virtud de la ley de la propiedad intelectual está prohibido utilizarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo a través de este blog, gracias 😉

 

12 de enero de 2025

Tato de Lanco vuelve al cole

 

Llegaron a su fin las vacaciones navideñas y a lo largo de esta semana los niños han regresado al cole. Algunos estaban más contentos que otros, esa es la verdad.


Quien estaba súper feliz era Tato ¡qué gran sonrisa!


Da gusto ver a este niño que parece estar contento siempre, no me extraña que su sobrenombre fuera “el rey de la alegría”.



Es que otros reyes,  los Magos, le han dejado material escolar. Por supuesto los juguetes que le trajeron le gustaron mucho pero eso de tener pinturas nuevas, tijeritas de punta redonda y cuentos, aún es mejor.


Así que con la cartera llena de cosas chulas ¡cómo no empezar este trimestre con la sonrisa puesta!



Buen resto de curso para el  pequeño Tato y para todos los escolares.

 

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24 de diciembre de 2021

Vamos a pedir el aguinaldo

 

Inmersos como estamos en la Navidad, el tema de hoy va a estar en consonancia con las fechas pero aportando algunas cosas que no sabíamos.


Antaño, las Navidades comenzaban con el sorteo del Gordo, el 22 de diciembre pero las tarjetas escritas ya se habían enviado unos días antes. Por las calles los conocidos y los vecinos se felicitaban de viva voz y un tercer tipo de felicitación entraba por las puertas. Eran las que traían los diferentes profesionales en busca del aguinaldo.


Al parecer fue hacia 1831 cuando los trabajadores de un diario de Barcelona imprimieron una tarjetita para regalar a sus clientes y a cambio conseguir una pequeña compensación económica. Su idea fue muy bien acogida entre gentes de otros oficios que hicieron lo mismo, así que los dibujantes cogieron sus lápices de colores y las imprentas pusieron sus máquinas en marcha. Habían nacido las tarjetas de aguinaldo.



Esos pequeños retazos de papel eran repartidos por los experimentados trabajadores y también por los jóvenes aprendices: modistas, carteros, serenos y vigilantes, carboneros, basureros, lecheras, costureras, pintores, barrenderos, cerrajeros, lampistas, mozos de estación, fondistas, camareros y muchísimos más. Hasta los monaguillos tenían sus propias tarjetas.



Una curiosidad. Que en la imprenta no había una postal específica de tu oficio, ningún problema. Había unas en blanco para que tú escribieras lo que quisieras y la entregaras a los vecinos. Si es que siempre hay una solución.


Mirando estas felicitaciones observo que muchas de estas profesiones han desaparecido o se han transformado de tal manera que casi resultan irreconocibles. Observo en ellas los rostros alegres y  sonrientes de los diferentes trabajadores mostrando su mejor cara.


Pero no solo pedían, ellos también daban. Al dorso de las tarjetas entregaban una poesía que a veces incluían unas líneas humorísticas  y otras eran tan almibaradas que costaba leerlas, o al menos a mí me cuesta leerlas, acostumbrada al estilo más directo que tenemos ahora. Sigo leyendo.  Unos textos están en castellano y otros en catalán, a menudo son las mismas rimas.



Rimas que se repetían muy a menudo y solían aludir al buen trabajo o servicio hecho durante el año por el profesional correspondiente que pedía el aguinaldo y apelando a la generosidad de la persona a quien se entregaba esta felicitación.


Los carteros, más prácticos, adjuntaban un listado con las tarifas de correos en vigor. Debido a su utilidad posiblemente sean las tarjetas que mejor se han conservado.




Estas papeletas llaman la atención por su colorido y por la concentración de dibujos alusivos a la Navidad. Hay pavos y pollos, botellas de licores, frutas y dulces. En otras vemos escenas religiosas, está el niño Jesús recién nacido y también aparecen los Reyes Magos. Me gusta mucho una donde un niño lleva una casita para montar el belén.


La Biblioteca Nacional (BNE) tiene una colección muy interesante de este tipo de tarjetas que podéis ver aquí 

http://www.bne.es/es/Servicios/Postales/index.html?motivo=3_aguinaldo




Dicen desde la BNE que la tradición desapareció en la década de los 70 del pasado siglo y pudo ser así, los vecinos llegaban a recibir tantas tarjetas que se ponían carteles  en las entradas de las casas pidiendo que no se entregaran más. Sin embargo yo tengo algunos sencillos ejemplares fechados en 1988, 1991 y 1993 cuando todavía la basura se recogía "a mano", al menos en los pueblos. Parece que haga mil años de eso y solo hace veintiocho.



Repasando mi pequeña colección de aguinaldos y un librillo que tengo donde aparecen otras observo la evolución que ha habido en el dibujo de las tarjetas, cómo el diseño gráfico ha cambiado tanto a lo largo de los años. 

Me despido con esta imagen. Hace no mucho compré un libro de cuentos de Calleja (os hablé de él AQUÍ ) y mirad lo que apareció dentro. Me encantan estos felices hallazgos.


Os deseo un dichosa Nochebuena, estéis juntos o acompañados que sea una noche de paz.

 

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14 de mayo de 2021

Recuerdo de un día feliz. Muñecos de Agustín Parra

 

Mes de mayo, mes de comuniones por excelencia y justo aquí tenemos a una muñequita preparada para recibir el sacramento.


Viene de punta en blanco con su vestido inmaculado, incluidos lazos y puntillas. Lleva su mejor ropita interior, zapatitos blancos de piel, corona de flores y los complementos propios del día: medallita, rosario y el libro de oraciones. También trae un guante, quién sabe dónde habrá dejado el otro.


Es una moñeta de buena calidad que salió del taller de Agustín Parra García, un industrial domiciliado en Barcelona que ya en los años 30 del siglo pasado producía diversos objetos en celuloide como mangos de paraguas y cepillos.


Al final de esa década ya hacía muñecas igualmente en celuloide así como bebés y caretas. Parra no solo fabricaba para sí mismo sino también para algunos talleres de confección que necesitaban cabezas (o más bien caretas) y quizá también manos para terminar sus creaciones. Recordemos que era una época en la que se produjeron muchas muñecas de tela.


Los muñecos de Agustín Parra van marcados a la espalda con sus iniciales AP y en medio de las letras hay un dibujo, una hojita de parra, lo que facilita la identificación.


Acabo con la descripción de la niña. Bajo las letras AP aparece el número 30 que casi corresponde con su altura que es de 28 cms. Los ojos son durmientes y mueve la cabeza y las extremidades. Está hecha en un plástico duro tipo polietileno. Boca abierta con dos dientes y peluca natural.


Pasamos al niño, que como muchos otros muñecos de esta firma recuerda bastante a los alemanes. Agustín Parra no fue la única empresa de su tiempo que copió o se basó en modelos teutones de tipo Skildkröt o Tortuga.


Mide solo 17 cms  y bajo la citada hoja de parra hay un número, 20 ½. No mueve la cabeza aunque sí las extremidades y es un muñeco de sentar, cosa curiosa porque no tiene cara de bebé sino de niño algo mayor. Los rasgos de la cara están pintados, también lo está el pelo que aparece descascarillado parcialmente y esto nos ofrece la oportunidad de ver la base de celuloide. Por tanto este chiquito es anterior en el tiempo a la comulgante. Yo diría que él es de los años 40 y ella de los 50.


Según veo en esta imagen de TC y he visto en otras, las muñecas de Agustín Parra llevaban en origen una etiqueta dorada colgada de su mano. No he encontrado ninguna caja, si alguien conserva la suya, por favor, que me envíe una fotografía para adjuntarla a esta ficha.


Como curiosidad os diré que esta empresa hizo unas muñecas parecidas a Mariquita Pérez, añado dos imágenes del mismo portal de ventas.



Y otra cosa que he encontrado es que del taller de Parra salieron sonajeros como estos que me parecen de lo más simpático. Por medio de una coleccionista portuguesa he sabido que alguno de estos modelos también se hizo en Portugal. De nuevo encontramos otra conexión con nuestros vecinos como pasó en la entrada anterior con los primeros muñecos de Guillem y Vicedo, puedes leerlo aquí.


No sé cuándo se dejaron de fabricar las muñecas de A. Parra pero aventuro que sería hacia finales de los 50 o principios de los 60. 

Y hasta aquí por hoy, os deseo un buen fin de semana.
 

·        Algunos datos están extraídos del libro Muñecas Españolas. De la A a la Z. de María Luisa Camarero Roca. Si quieres  saber más sobre este diccionario y leer una entrevista que hice a su autora, pincha aquí.

 

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·        Las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉. El resto de las imágenes son de Todo Colección.