25 de noviembre de 2020

Reapertura del Rastro de Madrid

Cada uno habla de la feria según le va en ella, reza un dicho que me parece muy aplicable a la reapertura del Rastro de Madrid el pasado domingo después de haber estado parcialmente cerrado durante ocho meses. Había, por tanto,  mucha expectación y por lo que leo, opiniones para todos los gustos. Os diré la mía, cómo vi la feria.



La mañana era soleada, nada fría. Con una amiga planeamos ir un poco tarde, sin ninguna prisa y con menos intención de encontrar nada en concreto. Deseábamos volver a esas calles, mirar por aquí y por allá y disfrutar de una forma responsable y cuidadosa. Y así fue.





Para entrar tuvimos que hacer una cola … de no más de tres minutos. Muchos agentes de policía y algunos miembros del SAMUR se encargaban de controlar los accesos y de que fueras en una única dirección, ya que las calles estaban señalizadas con ese fin. Mi percepción fue que casi todo el mundo cumplía las normas de seguridad aunque también es cierto que evitamos las zonas habitualmente populosas como la Ribera de Curtidores y otras.








Al ser un mercadillo al aire libre, hecho que se remarcaba en algunos carteles y que la mitad de los puestos no estaban montados – cada domingo podrán hacerlo el 50% de los vendedores – se caminaba muy bien entre los tenderetes y no notamos la presión de público que es habitual cualquier domingo del año. De un año normal, se entiende. Si la hubiéramos notado nos habríamos ido.








Pudimos ver con detenimiento algunos objetos que nos interesaron, tomar fotografías y charlar con vendedores simpáticos que estaban encantados de estar de vuelta. Otras personas dicen justo lo contrario, que les pareció que había demasiada gente, que los comerciantes estaban de mal humor y que todo era caro. Hombre, lo de los precios, todos queremos comprar barato y eso no siempre se puede. Regalar, no se regalaba nada.





































No estuvimos mucho rato, pero sí lo suficiente para llevarnos algún objeto, callejear y tomar el pulso al mercadillo madrileño más famoso. Las tiendas fijas sí que habían podido abrir meses antes y los vendedores estaban felices de ver pasar más público ante sus puertas. Uno u otro, siempre entra alguien.










De juguetes vi poquísimo pero ya digo que nuestra vuelta fue corta y tampoco los estuve buscando. El Rastro es mucho más que juguetes y moñas y no faltaron los libros, la ropa, las obras de arte antiguas y modernas, las antigüedades, los muebles, los cachivaches de todo tipo y las gentes, algunas tan curiosas como los propios objetos puestos a la venta. Ahí está la gracia.










Volveremos más adelante, volveremos.

 

Todas las  fotografías fueron tomadas por Beatriz Ausejo, restauradora, artista y amiga. Ahora mismo está montando una exposición,  puedes ver sus trabajos y seguirla en Instagram @neskapolitapinta. 

En virtud de la ley de propiedad intelectual está prohibido usar las imágenes sin su consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto con ella a través de esta página 😉 o en su cuenta de Instagram.


¿Te gustan los rastros y mercadillos? Date una vuelta por el de Zaragoza


* ¿Sabías que la frase Cada uno habla de la feria como le va en ella ya apareció en La Celestina en 1499? Todos los días aprendo algo.

 

 

 


14 de noviembre de 2020

Dos rompecabezas de Cape y la política internacional

Os preguntaréis qué tiene que ver la pobre Caperucita con la política y la respuesta es que no mucho, en realidad nada, pero estos dos juguetes asociados a ella sí.



Hace poco leí algo que tiene mucha lógica: tras las dos guerras mundiales del siglo XX, algunos productos que llegaban a Gran Bretaña y Estados Unidos procedentes de países que habían sido enemigos en la contienda, en este caso Alemania pero también Japón, no se marcaban con el nombre del país porque eso hubiera causado fuertes recelos entre la población local. Lo que se hacía era añadir FOREIGN, extranjero, sin dar más detalles. Ojos que no ven, corazón que no siente. De esta manera nos encontramos a veces con juguetes y moñas cuyo origen no sabemos con certeza, pero que podemos intuir.



La anciana de la tapa del rompecabezas más antiguo cuenta algo a sus nietos que la escuchan embelesados. Da la impresión de que hasta el perro entiende lo que dice. ¿No os parece que estos niños son alemanes? Las facciones, el pelo, la ropa, incluso la muñequita … creo que lo son.



La caja de madera y cartón no ofrece ninguna información. Dentro, una lámina adherida nos lleva a mi cuento favorito en una de sus escenas más conocidas: el encuentro de la inocente niña con el lobo malo, otro enemigo en esta historia.


Es debajo de la caja donde alguien estampó la palabra FOREIGN, quizá fue en la aduana donde el artículo extranjero debía pagar el impuesto de importación. Tanto este juego como el siguiente los compré en Gran Bretaña, así que todo parece cuadrar. Creo que es de los años 40.



Las otras cuatro láminas del rompecabezas, que junto a la de la abuela y la de Cape suman seis (las seis caras de los cubos) representan cuentos que no conozco, tan solo el de Blancanieves y los siete enanitos. Sin ser ella como la archiconocida princesa de Disney, su vestido tiene mucho parecido con el de la protagonista de la película americana de animación de 1937.



La lámina de abajo quizá sea la de la Bella Durmiente, pero no estoy segura ¿alguien conoce los otros dos cuentos?


Segundo rompecabezas. Como en el caso anterior nos vamos a encontrar con tradición oral recogida por los hermanos Grimm, que precisamente eran alemanes: Caperucita, Blancanieves, Cenicienta, Hansel y Gretel, la Bella Durmiente y el Lobo y los siete cabritillos. En la parte superior de la caja de plástico, la desdichada joven no sabe que está a punto de pincharse el dedo con el huso de la rueca y que va a pasar de ser una princesa Despierta a ser conocida como la Bella Durmiente del bosque.



Dentro, de nuevo el lobo haciendo de las suyas. Aquí lo tenemos engañando a las pobres cabritillas que corren a esconderse.



Que este rompecabezas es anterior al año 1989 nos lo confirma esta imagen. Se hizo en la Alemania occidental, por tanto antes de la reunificación del país en 1989-1990. Calculo que será de los años 60-70.



Esta vez los cuentos son más fáciles de reconocer, todos salidos de la pluma de los Grimm. Me parecen muy bonitos los muebles de la casa de los siete cabritillos y son muy dulces tanto Cape como los hermanitos Hansel y Gretel, tan monos ellos, tipo tiroleses. El príncipe … me da un poco de risa, ja ja ja, claro que el del rompecabezas anterior también tiene lo suyo. En cualquier caso se agradece que la influencia de Disney tampoco se vea aquí y los personajes de estas historias tengan su propia personalidad.



Os despido con un libro en las manos ¿de qué? ¡de cuentos!




* ¿Te gustan los cuentos? Ve a las etiquetas, a la derecha, y pincha en esa palabra, te saldrán algunos más.

* Si el personaje de Caperucita te interesa como a mí, también en las etiquetas encontrarás referencias a ella.

* Algunos muñequitos FOREIGN aparecieron en esta entrada, pincha justo aquí para verlos.

* Si lo que te gusta son los juegos de mesa puedes disfrutar de unos puzzles al pinchar en este punto y también en éste.

* ¿Quieres comentarme algo? estaré encantada de leerte, puedes hacerlo abajo. Aclaraciones, aportaciones y dudas son bienvenidas.

* Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual está prohibido usarlas sin mi consentimiento. Si las necesitas, ponte en contacto conmigo 😉

7 de noviembre de 2020

La casa de muñecas de la reina Mary, mucho más que una casa

 

Te propongo un viaje virtual a Londres, bueno, al castillo de Windsor que queda a un paso de la ciudad. Quiero volver a disfrutar de la casa de muñecas más bella que he visto nunca.


Ven, que te la mostraré y te contaré algunas cosas, sé que te va a gustar.


Para empezar, no se trata de una casa de muñecas al uso, en realidad ni tiene muñecas ni es para jugar, nunca lo ha sido aunque todo en ella sea pequeñito. Se empezó a construir en 1921 como regalo para la reina Mary, esposa del rey George V (abuelos paternos de la actual monarca). La idea partió de la princesa Marie Louise, prima del rey y amiga de la soberana que sabía que a esta le gustaban mucho las miniaturas.


Marie Luise se puso en contacto con el arquitecto Sir Edwin Lutyens que era una celebridad en su campo profesional y le propuso diseñar la casa. Mientras él se encargaba de planificar el edificio, ella – que estaba muy bien relacionada en el ambiente artístico inglés- se encargaba del interior.


La idea original pronto creció en volumen y en calidad debido en parte a razones sociales y políticas. Europa había pasado por la I Guerra Mundial cuyos efectos devastadores tardarían años en desaparecer. Al mismo tiempo la sociedad quería dejar atrás tanto dolor y sufrimiento, buscar entretenimientos. Reino Unido vivía una etapa de crecimiento y necesitaba volver a sentir el orgullo patrio: la casa de muñecas fue un resultado de este deseo. Se contactó con los fabricantes, artesanos, artistas y literatos más destacados del país, los más conocidos, los mejores. La créme de la créme del Reino Unido y de sus entonces colonias.


Tras meses de trabajo la casa de muñecas se terminó justo a tiempo para ser mostrada en la Exposición del Imperio Británico en Londres, en 1924. Más de un millón seiscientas mil personas pudieron admirarla y captar el mensaje que el supuesto juguete lanzaba al mundo: la fortaleza de la nación, la reafirmación de su industria y el orgullo por su cultura, su arte y sus gentes. Fue, por tanto, la estrella de la exposición. Un año después volvió a ser exhibida ante el público para finalmente viajar al palacio de Windsor donde se aloja desde hace casi cien años.



Pero ¿realmente es tan especial esta casa?  Sí, lo es, en muchos aspectos. Cada una de sus piezas fue donada por su creador y realizada con una meticulosidad fuera de lo común. Las fotografías que añado se quedan muy muy cortas para comprender la grandeza de la obra. Por ejemplo, en las imágenes acabamos de ver los dormitorios del rey en primer lugar y de la reina en segundo. Fijaos en las pinturas murales, los lienzos, las alfombras persas, los muebles, los objetos de tocador. Imaginaos pintando un retrato de la reina a escala diminuta ¡y encima haciéndolo muy bien! Os contaré que muchas de estas pinturas reproducen obras que a tamaño real cuelgan de las paredes de los palacios ingleses y de la catedral de San Pablo.


Si yo fuera liliputiense y pudiera elegir dónde vivir,  no me quedaría en estas habitaciones sino en la biblioteca, rodeada de los aproximadamente trescientos libros que la conforman. Allí no faltan obras de los mejores autores ingleses de todos los tiempos aunque la mayor parte fueron textos escritos e incluso ilustrados a mano por eminentes escritores de la época.




Varios de estos volúmenes incluyen relatos escritos ex profeso para la reina Mary y algunos se han reeditado recientemente para su venta al público. Hay hasta álbumes filatélicos con sellos diminutos ya que los reyes eran aficionados a este coleccionismo y sus gustos están presentes en cada habitación. Los periódicos que se leían en los años veinte del siglo pasado también tienen su espacio en esta maravillosa biblioteca.


Podéis ver con cuánto cuidado los coge una de las responsables del mantenimiento de la casa dentro del programa de vigilancia que se hace para limpiarla, arreglar piezas que se desencolan, etc. En la red encontraréis muchas más fotografías y vídeos relativos a estos trabajos, es un disfrute contemplarlos. Os invito a que en general busquéis imágenes de los pequeños objetos que no describo para no hacer la entrada aún más larga pero que vale la pena conocer.


Ah, otro detalle. Como los muebles y objetos de la casa son una muestra de lo que podría contener la vivienda de una muy acaudalada y moderna familia inglesa del momento, cuenta con dos ascensores, además de un Rolls Royce a escala que se guarda en el garaje junto a otros coches y motocicletas. Todo Made in Britain.


No podía faltar una sala de música o la habitación oriental que tanto gustaba tener a los aristócratas.


Por supuesto hay un cuarto para los niños con ecos de la India que se aprecian tanto en el empapelado de las paredes como en el pequeño tigre de juguete.


El impresionante comedor con la mesa bien dispuesta está preparado para dar un banquete en cualquier momento. Mientras tanto, en la cocina, se van preparando los platos que se servirán a los invitados.




Es tan grande la casa y tiene tantas habitaciones que el interior se disfruta desde sus cuatro fachadas. Protegida dentro de unas paredes de cristal, los visitantes la recorremos sin capacidad suficiente para fijarnos en tantos y tantos detalles pequeños, muchos de los cuales yo he descubierto después en la guía que compré.


Algunos datos prácticos antes de terminar. Os pido que os fijéis en la estancia de abajo, que da acceso al hall de la residencia. Es la misma que encabeza esta entrada al blog y una de las pocas fotografías que pude hacer. No se permite tomar imágenes de la propia casa de muñecas así que solo reproduje los grandes carteles que decoran el pasillo de acceso.


Importante, junto a la casa de muñecas de la reina Mary se exhiben unos juguetes de la actual reina Elizabeth y su hermana Margarita, pocos pero maravillosos, queda pendiente que hable de ellos.


Si planeáis una visita futura tened en cuenta que la entrada a esta parte del castillo está incluida en la que pagaréis por acceder al gran complejo de Windsor y que además os da derecho a repetir la visita al castillo cuantas veces queráis a lo largo de doce meses.


Será difícil que en la tienda no compréis algún objeto bello, la tentación es grande.


Y no os vayáis sin entrar en la capilla de San Jorge o St George´s Chapel, escenario de muchas ceremonias reales, entre ellas la boda del príncipe Harry y Meghan Markle.

Toda la visita al recinto lleva un buen rato, disfrutadla y quizá os pase como a nosotros, que caía la tarde cuando salimos.

Hasta pronto


*
Todas las fotografías con el nombre de mi blog están hechas por mí. En virtud de la ley de propiedad intelectual, está prohibido utilizarlas sin mi
 consentimiento. Si las necesitas ponte en contacto conmigo 😉.


* El resto de las imágenes son de la Royal Collection Trust.


* Te  puede interesar conocer los juguetes que se exhiben en el palacio de Kensington pinchando aquí.


* ¿Te gustan las casas de muñecas? tengo algunos ejemplos, bastante más sencillos pero con mucho encanto. Abre la casita de Mariluz aquí y si lo deseas escucha la conversación de sus habitantes en este enlace. Aún hay más, una pequeña casita de muñecas inglesa que descubrirás en este punto.